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CIENCIA EN EL COLE O POMBAL

UN PODER SIN LÍMITES

UN   PODER   SIN   LÍMITES

                                                                                          

 En el país más poblado de Europa  del siglo XVII, Francia, después de un período de duras contiendas se fue haciendo realidad el principio de la concentración del poder en manos del rey, señor absoluto del estado por “designio divino”. Ello suponía que no tenía que dar cuentas a nadie de sus decisiones. El pueblo, como siempre había ocurrido, siguió sin intervenir en cuestiones políticas. Pero además, la nobleza, el clero y la burguesía que tradicionalmente habían aconsejado a la Corona a través de una asamblea llamada “Estados Generales”, vieron recortada su influencia.

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2 comentarios

HUGVHNIUMS,OI2FMISDNI,MSBHN -

Verde. La sangre del Clystlayn fluía por la nieve como el agua en un riachuelo.
Ailesh estaba de pie junto al cuerpo, tendido a sus pies. La hoja de su espada todavía chorreaba la sangre de la criatura a la que había atravesado.
El color verde de su sangre era normal en una criatura mágica.
Ailesh se giro y entonces Shylend pudo ver como sus pupilas se hacían más grandes, como cada vez que mataba.
-Tío, tienes que aprender a controlarte.
-Lo siento, Shylend. Pero necesitaba matarlo. La persona a la que este Clystlayn mató me obligo a hacerlo.
-Vale pero tienes que aprende a controlar tus poderes.
-No puedo, ellos entran en mi cuerpo y me obligan a matar.
-Ya, pero a ti también te gusta matar, aunque no tuvieras esos poderes.
-Bueno pero yo solo cazo, para comer. No me juzgues por eso. Lo que tú haces es peor, calcinas cosas.
-Si, bueno, pero yo no voy por ahí matando a gente…
-Volvamos. –dijo Ailesh cortando la conversación.
-De acuerdo.
Los dos chicos se encaminaron a su casa.



Ryha estaba tumbada en su habitación, intentando dormir, entre los montones de ropa que estaban en su cama.
En su barrio de Caen los ruidos eran muy fuertes a esa hora, así que para aislarse pensó que lo mejor sería meditar.
Fue hacia la cocina y cogió unas velas, después agarro un polar de su habitación y caminó hasta llegar a una puerta en la que la estancia a la que abría paso se había convertido en el sitio donde Ryha meditaba.
No era en absoluto de otro país, sino que toda su familia era totalmente de Normandía, pero había gente que pensaba que por el mero hecho de meditar no era de allí. Se puso el polar y encendió las velas con un mechero, las colocó en el suelo a cada lado de la esterilla donde se sentó y cerró los ojos. Entonces fue el momento de transportarse a un sito en blanco, donde ningún ruido la podría molestar. Pero en ese mismo momento notó algo que no era normal, como si se desmayase, entonces se sumió en una profunda oscuridad y se quedo tumbada en el suelo.


Ailesh devoro la sopa que habían preparado con la carne del Perxacsh.
-Oye, Shylend.
-Dime.
-Debemos ir a cazar, pronto, necesitamos comida. Solo nos quedan unas pocas piezas.
-Si, estoy de acuerdo contigo. Saldremos mañana, a la región norte.
-Yo quiero pescado también.
-Entonces iremos al mar de las sirenas.
En ese momento se oyó un fuerte estrépito fuera. Ailesh y Shylend se levantaron de la mesa y corrieron fuera, tendido delante de un árbol había un cuerpo, probablemente de Flyshend, pues el ruido oído antes debía de haber venido de una persona caída del cielo, como los ángeles, personas humanas con alas, que llamaban Flyshend.
-Tío, mira eso –dijo Ailesh.
-¡Que es!
-No lo se, vamos a ver.
Los chicos se dirigieron hacia el cuerpo, con sumo cuidado por si había alguna sorpresa.
--Shylend…Es un humano…
-No…no es un humano…es una humana. Pero tiene que tener algún poder sino no podría haber llegado aquí…
-Ya, bueno, de eso ya me di cuenta…
-Vamos llevémosla a dentro.


Ryha se despertó en medio de una maraña de pieles y se incorporo un poco, pero rápidamente tuvo que volver a tumbarse, pues la cabeza le daba vueltas.
Cuando consiguió abrir los ojos de una forma óptima para poder ver bien donde se encontraba, vio que estaba en una cama al lado de una pared iluminada por una luz tenue. Más adelante había unas escaleras que pensó, llegarían hasta el piso de abajo, si lo había. Se levantó y con los pies descalzos camino, con cautela, hacía las escaleras pero se paro en seco, pues oyó unos pasos. Se fue hacía la cama lo más rápido que pudo se tumbó y tapó con la manta y cerro los ojos. Entonces escucho a algo o alguien sentándose en una silla al lado de la cama. Abrió los parpados y se encontró unos ojos marrones mirándola fijamente.
-Siento haberte despertado –dijo el chico.
-Yo…yo –balbució-. Quien…donde estoy. Estoy segura de…
-Oh, no hables. Todavía no sabemos si tienes una contusión o algo.
-Contusión, pero si yo estaba en casa meditando…
-Meditando…Que raro…
-No, no es raro solo relaja…Pero espera… ¿donde estoy?
-Estas en Indalina, pero porque lo preguntas ¿A caso no te acuerdas de donde vives?
-Si, yo vivo en Francia.
-¿Francia? No conozco ese lugar.
-Como que no…Espera… ¿En que parte de la Tierra estamos?
-¿La Tierra? ¿Qué es la Tierra?
-Pues un planeta…
-Ah…Ya se de que hablas, nosotros la llamamos Ahrdi. Pero no pasa nada estas cerca pero a la vez lejos de ella…Ehmmm…
-Ryha, me llamo Ryha. Y tú eres…
-Shylend, y creo que ya es hora de que conozcas a mi amigo.


Cuando Ryha se levanto de la cama, Shylend la guió hasta el comedor. En él estaba un chico de pelo rubio que le sacaba brillo a una daga.
-Buenos días, dormilona. ¿Que tal estás?
-Como que dormilona… ¿Te conozco?
-No, pero veo que a el sí.
-Bueno el me ha tratado mejor.
-Perdón.
-No pasa nada.
-Bueno, ¿Cómo te llamas?
-Ryha.
-Yo soy Ailesh.
-Ahora, ¿Podéis decirme donde estoy? Debo volver a mi casa.
-Estás en Indalina.
-Eso ya lo se pero, sitúamelo en un mapa. Estamos en Europa, Asia, America…
-No sabemos que es eso.
-Ailesh –dijo Shylend-. No lo sabe.
-Vale chicos, que es lo que yo no se.
-Pues que tú, al igual que Shylend y yo, tienes poderes.
-Como poderes…Estas de coña. Tipo Superman o así.
-Perdónanos Ryha pero nosotros no conocemos nada de tu mundo -dijo Shylend.
-Mi mundo… ¡Pero que clase de tarados sois!
-Es verdad, esto es una dimensión paralela a tú mundo.
-Oh, oh… Ailesh tu daga… -dijo Shylend.
La daga de Ailesh, que antes estaba encima de la mesa, ahora estaba suspendida en el aire.
-Ves lo que eres capaz de hacer.
-El que… -entonces la chica se fijó en la daga y el arma cayo al suelo.
-Eres tú, tú puedes hacer esto y mucho más.
A Ryha le caían lágrimas que rodaban por sus mejillas.
Pero hoy sus lágrimas eran de sangre.
A los dos chicos se les abrió la boca al máximo al verlo.
Pero Ailesh reacciono antes, cogió una servilleta de la mesa y se la dio para que se secara las lagrimas. Cuando se acerco, ella rodeo la cintura del chico con sus brazos y hundió la cabeza en su pecho, mientras sollozaba. Ailesh, aunque sorprendido por esa reacción, la abrazó y acarició el pelo. Entonces ella se separo de el y miró sus ojos azules en los que se reflejaban los suyos verdes.
-Lo siento –dijo Ailesh.
-No, no pasa nada, la verdad es que he sido yo la que te abrace así que.
-Perdóname en serio, yo…
-Oye –dijo Ryha mirando la camiseta, antes totalmente gris, de Ailesh-. ¿De donde ha salido eso?
-El que…
Pero entonces dirigió la mirada a donde estaba viendo Ryha y descubrió la mancha que habían dejado las lágrimas de la chica.
-¿Desde cuando sangras? –dijo Ryha.
-No yo no sangro, son tus lágrimas.
- ¿Me estas diciendo que lloro sangre?
-Mira.
Y le pasó un dedo por la mejilla. Se lo enseñó a ella, que se quedó mirándolo fijamente.
-Donde está el baño…
-Por ahí -dijo señalando un pasillo.



Cuando Ryha llegó al baño se vio al espejo y casi perdió la respiración. Tenía la cara llena de sangre, igual que había dicho Ailesh, lloraba sangre.
Se lavó la cara y después se secó con la toalla. Volvió a la cocina y solo encontró a Ailesh en ella.
-¿Como estás?
-Bien gracias, ya lo voy asimilando.
-Muy bien.
¿Dónde está Shylend?
-No lo se, siempre sale a esta hora. Nunca me dijo donde va y yo no me preocupo por el, ya sabe cuidarse solito.
-Ah, vale… ¿Cuánto tiempo llevo durmiendo?
-Poco, dos horas o así.
-Como que poco… Mi madre se preocupará por mí.
-No pasa nada aquí una semana es como un minuto en Ahrdi. Y un mes es como allí una hora.
-Uf... Menos mal… -dijo bostezando-. Yo aun tengo sueño ¿tu no?
-Si yo también. Vamos.
Y le coloco una mano en la espalda para guiarla hacía el dormitorio.



-Bueno, esta es tu cama.
-¿Y tú y Shylend donde dormís?
-Él tiene una habitación y esta es la mía.
-¿Y tú donde vas a dormir?
-Yo, en el suelo.
-En el suelo… No, no puedes dormir en el suelo por mi culpa.
-Oh, no me pasara nada.
-No, no… Ya he venido aquí para estorbar y que vosotros os tragarais toda la culpa de decirme lo que soy y…
Entonces Ryha comenzó a atragantarse con sus Lágrimas.
-Shh, shh… No pasa nada, a todos nos pasa pero hasta que te acostumbres y conozcas todos tus poderes será difícil de asimilar.
-Ah… Que aún tendré más poderes….
-No, no llores lo se, lo se…
Y se abrazaron…
-Tengo sueño, ¿duermes?
-Sí.
Y el se tumbó en el suelo, en una cama de mantas.
-Hasta mañana.
-Hasta mañana.



Ryha se despertó de la pesadilla con un sudor frío recorriéndole la frente. Se pasó la mano por el rostro, secándoselo, entre jadeos ahogados. Volvió a tumbarse recordándole sueño:
Ella recorría el bosque buscando a Ailesh, después de mucho caminar lo encontró enredado en unas lianas con una herida en el vientre.
-¿Quién te ha hecho esto? –preguntó Ryha.
-Has sido tú…-respondió Ailesh escupiendo sangre-. No pensaba que pudieras…ha…hacer… est... –el chico no terminó la frase.
-No…No… No se porque… No recuerdo nada. Se que no vale la pena ahora…Pero es que ni si quiera se porque me importas tanto… Lo siento… Yo, la primera vez que te vi me pareció que ya te conocía…
Lo sentía en realidad si que era verdad que la primera vez que lo vio encontró algo sus ojos azules que le dio una sensación muy familiar, por eso, aunque se conocían de un día ella ya confiaba en el.
Escuchó el ruido de Ailesh al desperezarse.
-¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
-Ehmmm… Si…
-No me mientas… Se que te pasa… ¿pesadillas?
-Si…
-Nos pasa a todos. Es porque parece difícil al principio, pero después te acostumbras y llega a tener su lado bueno.
-Yo nunca me acostumbrare… Jamás tendrá un lado bueno para mí…
-Eso no puedes saberlo.
-Si que puedo… O eso pienso…
-No… Te gustara, créeme.
-De acuerdo… No se porque pero siento que realmente… Ya te conozco…
-Si, yo también lo pensé.
-Que raro, creo que…
-No, no crees nada. A dormir, ya.
-Vale, vale.
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ANONIMOUS -

CACa CUlO PeDO pIS YOOOOO SOYYYY ASÍIIIIII
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